Nuevos espacios multiactor y disruptivos para la Agenda 2030

Sistemas de captación de agua de lluvia en el semiárido de Brasil
Sistemas de captación de agua de lluvia en el semiárido de Brasil

El avance hacia la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible supone una profunda transformación social, tecnológica, económica e institucional, en un plazo de tiempo muy breve.

Esto solo será posible si se producen cambios generalizados de comportamiento de los individuos y de la sociedades, en sus patrones de consumo, de producción y de relación.

Cambios de esta magnitud no podrán descansar únicamente en iniciativas impulsadas “desde arriba”. Serán necesarios, además, nuevos espacios ciudadanos para la creatividad y la acción social, en los que se produzcan y se experimenten alternativas compatibles con las crecientes restricciones ambientales y sociales de nuestro planeta.

Ejemplos de este tipo están proliferando hoy en ámbitos tan diversos como las energías renovables, la agricultura urbana o la salud. En ellos se buscan nuevas soluciones a problemas concretos, cuya producción y difusión solo es posible mediante procesos y prácticas basados en la colaboración y la inteligencia colectiva.

Es más, algunas de las innovaciones sociales de mayor impacto surgen en contextos o regiones “extremas” donde los problemas y las restricciones son muy fuertes, y no pueden resolverse mediante esquemas convencionales.

Así, se ha demostrado que el acceso al agua en regiones semiáridas exige planteamientos híbridos que complementen las soluciones convencionales basadas en grandes infraestructuras, con sistemas domiciliarios de recogida de agua que den una mayor autonomía a las comunidades.

Los modelos de tratamiento de residuos en la periferia de grandes concentraciones urbanas de ciudades emergentes se está resolviendo mejor con sistemas descentralizados que permiten una participación directa de los actores locales.

El suministro eléctrico en zonas rurales no puede resolverse con los modelos de negocio tradicionales de las grandes compañías generadoras y distribuidoras, y sí se está haciendo con sistemas domiciliarios y micro-redes que se basan en modelos de negocios inclusivos y adaptados.

En muchas de estas innovaciones es de destacar la colaboración de diversos actores: población local, ONG, empresas privadas, reguladores nacionales y gobiernos locales.

Para que estas iniciativas aumenten su escala y sean capaces de propagarse en el sistema dominante, es fundamental el compromiso de los actores, públicos y privados, que gobiernan y financian las trayectorias de la ciencia y la innovación. Porque la velocidad de cambio que necesitamos no es compatible con progresiones incrementales y lineales.

En definitiva, la innovación social puede ser una palanca multiplicadora de soluciones sostenibles de gran impacto en el proceso de transformación de la Agenda 2030.

Carlos Mataix es director del itdUPM (@CarlosMataix1)

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