El itdUPM es mencionado como caso de estudio en el informe COTEC 2020

Junto con el Agirre Lehendakaria Center (ALC) de la Universidad del País Vasco, el itdUPM aparece citado como caso de estudio en el informe 2020 de la Fundación Cotec, que refleja anualmente la situación de la I+D+I en España.

La mención a nuestro centro se encuentra dentro del capítulo “La dimensión social de la innovación”, donde se destaca la labor que estamos realizando como institución de soporte al trabajo colaborativo entre actores diversos en los Deep Demostration impulsados por EIT Cimate KIC -un programa europeo que está tratando de abordar desafíos sociales diversos (cambio climático, transición energética justa, etc) con una visión sistémica y multiactor.

El capítulo “La dimensión social de la innovación”

El capítulo se abre con una interesante reflexión sobre la persistente separación conceptual que se suele dar entre la innovación tecnológica y la innovación social, y sus consecuencias en el ecosistema de innovación del país.

“Pareciera que la innovación social avanza en paralelo a la corriente dominante de la innovación, sin una necesaria interacción; e incluso que se acepta implícitamente que la primera puede contribuir a remediar los problemas sociales y ambientales que la otra no es capaz de solventar”.

Sin embargo,deja claro que tal separación va necesariamente desvaneciendo ante problemas complejos y multidimensionales como aquellos dibujados en los Objetivos de Desarrollo Sostenible: cambio climático o transformación sostenible del sistema energético -por poner dos ejemplos- son problemas ‘enmarañados’ que no pueden ser abordados desde una mirada exclusivamente tecnológica y requieren más bien un enfoque sistémico. En palabras de la Fundación COTEC:

La transformación del sistema socioeconómico requiere actuar no solo en el dominio de la tecnología, también son necesarios cambios en las dinámicas sociales, culturales y económicas, y en las relaciones entre ellas”.

Es por ello que es cada vez más importante el trabajo interdisciplinar, abrir los ecosistemas de innovación a ‘agentes non convencionales’, e incluir personas y organizaciones que puedan aportar puntos de vista y conocimiento que no suelen utilizarse en los procesos habituales de diseño. En otras palabras, trabajar en problemas complejos requiere la combinación de multiplicidad de saberes, y estructuras organizativas multiactor.

 “Los procesos de innovación tienen que abrirse a la sociedad buscando la interacción continuada entre diferentes actores que incorporen diversidad en el conocimiento”.

Tal complejidad organizativa, sin embargo, necesita de personas y organizaciones que dediquen recursos a orquestar y facilitar el trabajo colaborativo. Es en referencia a esa labor que se sitúa la mención a nuestro centro.

En el informe se citan otros ejemplos interesantes de esta nueva forma de trabajar para abordar problemas complejos, como es el caso de la figura de ‘mediadores culturales’ del Medialab Prado o la plataforma Debagoiena 2030 para la reinvención del ecosistema industrial del Valle de Mondragón.

Una de las principales conclusiones del capítulo es que, con el nuevo enfoque de la dimensión social de la innovación, la palabra “competitividad” cobra un nuevo significado.

Desde esta nueva perspectiva, una empresa o territorio que no sea capaz de ofrecer soluciones innovadoras a retos como la crisis climática, el envejecimiento poblacional o la desigualdad, serán cada vez menos competitivos. […] No incluir la dimensión social o medioambiental a todos los procesos de innovación genera ya riesgos crecientes e incuestionables.

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