Texto actualizado a septiembre de 2019

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¿Qué es la Alianza Shire?

La Alianza Shire es una plataforma en la que participan cinco entidades del sector público, privado y universidad para desarrollar soluciones de suministro energético que mejoren los servicios y la calidad de vida de las poblaciones refugiadas.

Los miembros de la Alianza Shire son las empresas Iberdrola y Signify, la fundación empresarial acciona.org, el Centro de Innovación en Tecnología para el Desarrollo Humano de la Universidad Politécnica de Madrid (itdUPM) y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).  Además, contamos con la colaboración y participación activa de ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados

La Alianza Shire es la primera alianza multiactor de la acción humanitaria en España

El nombre de la Alianza Shire viene de la denominación de una región situada al norte de Etiopía, donde se asientan cuatro campos de refugiados que acogen a personas eritreas que se han visto obligadas a huir del país por violaciones de derechos humanos y persecución, entre ellos un número importante de menores no acompañados. Actualmente, la Alianza Shire trabaja en cuatro campos de refugiados de esta región y con sus respectivas comunidades de acogida.

¿Cómo surge una alianza de este tipo?

El impulso parte de la Oficina de Acción Humanitaria de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), aunque muchas de las personas y entidades que participamos en esta alianza ya habíamos trabajado de forma conjunta en proyectos anteriores.

La Alianza se constituye en diciembre de 2013 con el objetivo de mejorar el acceso y la calidad de los servicios de energía a la población de los campos de refugiados.

El conjunto de organizaciones y personas que formamos la Alianza Shire procedemos de diversos ámbitos, pero nos une la misión de colaborar con la comunidad humanitaria internacional, aportando soluciones más adaptadas, eficientes y sostenibles en el acceso a la energía.

 

¿Por qué se inicia la alianza en Etiopía?

Etiopía es un país que ha mantenido una política de puertas abiertas a refugiados y solicitantes de asilo desde hace años. Actualmente acoge a más de 900.000 refugiados en su territorio procedentes de Eritrea, Sudán del Sur, Somalia, Sudán y Yemen al tiempo que cuenta con una población desplazada a nivel interno de 2,6 millones de personas.

El país y las organizaciones humanitarias que allí trabajan, enfrentan grandes retos, incluyendo factores climatológicos y financieros adversos para la respuesta humanitaria y de desarrollo en favor de la población desplazada forzosa.

Por otro lado, Etiopía se encuentra entre los países prioritarios para la Cooperación Española y para los miembros de la Alianza Shire era importante identificar una operación que reuniera un mínimo de condiciones de seguridad que permitieran a sus entidades poner en marcha proyectos sobre acceso a la energía y asegurar la continuidad de los mismos.

 

¿Por qué es necesaria una alianza de todas estas organizaciones?

En línea con el espíritu del Pacto Mundial sobre los Refugiados, aprobado en diciembre de 2018 por la Asamblea General de Naciones Unidas, que aboga por un enfoque “multi-actor” en la respuesta a situaciones de refugiados, el objetivo de la alianza es encontrar soluciones innovadoras y sostenibles para el acceso a energía en contextos de crisis humanitarias, específicamente para población refugiada.

Además, todo ello lo encuadramos en el número 7 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible promovidos por la ONU: “Garantizar el acceso a una energía asequible, segura, sostenible y moderna para todos” y en el número 17: “Alianzas para lograr los objetivos”.

Así, el hecho de que los miembros y colaboradores de la alianza procedan de diversos ámbitos -empresa privada, administración pública, ONG, Organizaciones del sistema de Naciones Unidas, universidades- proporciona un gran valor que nos permite contar con equipos interdisciplinares, es decir, con una combinación de conocimientos que favorece la búsqueda de soluciones innovadoras.

Estamos hablando de la primera alianza de este tipo, en acción humanitaria, en España.

¿Qué papel desempeñan las empresas en concreto?

Las empresas que forman parte de esta alianza cuentan con amplia experiencia y conocimiento –en la ejecución de proyectos y la provisión de servicios de energía– que, combinado con los de la universidad y la Cooperación Española, contribuyen a proporcionar soluciones innovadoras y sostenibles.

De este modo, las empresas se involucran en aliviar los problemas de acceso a servicios básicos en entornos muy complejos, como en los que trabaja la acción humanitaria, habitualmente fuera de su ámbito de actuación. Al mismo tiempo, avanzan en su compromiso de contribuir a un modelo de crecimiento económico sostenible.

Por tanto, se trata de una alianza en la que todos los miembros aprenden y se benefician de esta experiencia de trabajo compartido.

 

¿Cómo trabajáis en terreno? ¿Contáis con equipos allí de forma permanente?

La Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, miembro de la Alianza Shire, cuenta con una Oficina Técnica de Cooperación (OTC) en Adís Abeba.

Por otro lado, la Alianza Shire trabaja con una serie de socios que cuentan con infraestructura y personal en los campos de refugiados.

Para el proyecto que estamos desarrollando actualmente, en los cuatro campos de refugiados de Shire y sus comunidades de acogida, contamos como socios locales con la ONG ZOA, con una larga experiencia en la acción humanitaria, el Consejo Noruego para los Refugiados (Norwegian Refugee Council), la Agencia Etíope para Asuntos de Refugiados ARRA, la empresa pública eléctrica de Etiopía Ethiopian Electric Utility y la ONG Don Bosco/Jugen Eine Welt. Y, por supuesto, la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados, ACNUR como entidad colaboradora desde el inicio de la Alianza.

Los equipos de la Alianza Shire en España realizan desplazamientos periódicos para identificar las principales necesidades en terreno, diseñar soluciones innovadoras, intercambiar información con otras organizaciones y actores, y poner en marcha las soluciones una vez diseñadas.

Pero los proyectos de la alianza siempre cuentan con la participación de la población tanto de los campos de refugiados como de las comunidades de acogida, y esto nos ayuda a comprender mejor sus necesidades.

Entre las personas refugiadas es habitual encontrar perfiles técnicos, e incluso de formación superior, que pueden aportar un gran valor a los proyectos de la alianza. En muchos casos, se les da formación para constituir equipos técnicos que mantengan la infraestructura que se desarrolle en terreno.

Por último, trabajamos con las woredas (en amárico) o distritos donde se asientan los campos de refugiados, y que a nivel administrativo son el equivalente a los ayuntamientos.

 

¿Son voluntarios los equipos de la Alianza Shire que se trasladan a terreno?

Las actividades de la Alianza Shire son ejecutadas por personal de sus entidades miembro dedicados al proyecto. En ocasiones, éstos cuentan con el apoyo de voluntarios de su organización que, coordinados por el personal que trabaja en la alianza, dedican una parte de su tiempo a estos proyectos.

Lo que sí tienen todos y todas en común es que son profesionales de reconocida trayectoria en sus campos.

 

¿Cuál es el posicionamiento de la Alianza Shire sobre la población refugiada a nivel general?

La Alianza Shire adopta como marco de trabajo y posicionamiento el Pacto Mundial sobre los Refugiados, adoptado en diciembre de 2018 por la Asamblea General de la ONU, que busca transformar la manera en la que se responde a las situaciones de refugiados, desde una respuesta más equilibrada y con un mayor apoyo internacional para países que acogen a un mayor número de refugiados, como es el caso de Etiopía. A su vez, este Pacto Mundial aboga por una mayor inclusión y autosuficiencia de los refugiados desde su llegada al país, y no podemos olvidar que Etiopía acoge a más de 900.000 refugiados, la segunda mayor población de refugiados en África acogida en un solo país.

Fruto de este Pacto Mundial, en diciembre de 2019 se celebrará el primer Foro Mundial sobre los Refugiados, coorganizado por ACNUR y el gobierno de Suiza y convocado conjuntamente por Etiopía, Turquía, Alemania y Costa Rica. Este foro representará una oportunidad para que los países pongan sobre la mesa los compromisos concretos en materia de refugiados que están adoptando y los previstos de cara al futuro, siendo una de las seis áreas prioritarias de respuesta la de “energía e infraestructuras”.

Desde la Alianza Shire consideramos que Etiopía ha sido pionero en la puesta en marcha de este Pacto Mundial, haciendo un esfuerzo especial por mejorar los derechos de las personas refugiadas. Etiopía adoptó en enero de 2019 una nueva ley de refugiados, que busca facilitar la integración de los refugiados y su inclusión en la vida diaria, proporcionando libertad de movimiento, permisos de trabajo y acceso a la educación, entre otros. No obstante, aún están pendientes de desarrollo las medidas concretas para la aplicación de esta ley.

 

sobre el proyecto en ejecución

¿Cómo surge el proyecto que estáis desarrollando actualmente?

La Alianza Shire desarrolló un primer proyecto que identificó las necesidades y dificultades para dar acceso a la energía, estudió la viabilidad de soluciones de electrificación y cocinado –mediante generación de biogás a partir de residuos orgánicos– y, con ello, elaboró un mapa de problemas y posibles soluciones a implementar en los campos de refugiados de Shire (Etiopía): Adi Harush, Hitsats, Mai-Aini y Shimelba. Este proyecto culminó con la ejecución de un piloto en el campo de Adi-Harush, con el que se extendió la iluminación pública a lo largo de 5 kilómetros, habiendo formado a 19 personas en instalación, gestión y mantenimiento de la red eléctrica y del alumbrado público, y conectando a la red eléctrica diversos servicios comunes como mercados, escuelas, un centro de salud, cocinas comunitarias, etc.

Una vez finalizado, se diseñó una propuesta para extender la acción, que se presentó a la Unión Europea. Ésta concedió una subvención de 3.050.00,00 €, mediante Cooperación Delegada en el marco del Fondo Fiduciario para África-EUTF, para cofinanciar el proyecto propuesto: mejora e instalación de redes eléctricas de distribución y de alumbrado público, así como provisión de servicio eléctrico domiciliario fuera de red, en los campos de refugiados de Shire (norte de Etiopía) y sus comunidades de acogida, a ejecutar en 3 años.

 

¿En qué consiste este proyecto?

El objetivo general del proyecto es mejorar las condiciones de vida en los campos de refugiados y en sus comunidades de acogida, fortaleciendo las capacidades locales, creando oportunidades de generación de ingresos y mejorando el acceso a servicios básicos a través del impacto transversal de la energía.

En concreto, se pretende conseguir el objetivo general por medio de dos objetivos específicos:

  1. Mejorar el servicio eléctrico a través del fortalecimiento de capacidades en la Ethiopian Electrical Utility (EEU), la población refugiada y las comunidades de acogida, así como con la mejora y extensión de la red eléctrica y la instalación de alumbrado público.
  2. Crear oportunidades de generación de ingresos y mejorar la calidad de vida de la población refugiada y comunidades de acogida a través de la formación, creación de negocios basados en tecnología solar fotovoltaica y la distribución de Sistemas Fotovoltaicos Domiciliarios (SFD), promoviendo el empleo y el desarrollo económico.

En primer lugar, vamos a colaborar con la empresa nacional etíope Ethiopian Electrical Utility (EEU) para mejorar el suministro de electricidad en los campos y en las comunidades de acogida, la corrección de anomalías, la extensión de la red eléctrica y la instalación de alumbrado público.

Además, daremos formación para el desarrollo de capacidades entre la población refugiada y comunidades de acogida para el mantenimiento de las instalaciones.

 

Por otra parte, vamos a promover la creación de micronegocios por parte de la población refugiada y comunidades de acogida, basadas en tecnología fotovoltaica y la distribución de sistemas fotovoltaicos domiciliarios. El objetivo es crear oportunidades de generación de ingresos y medios de subsistencia para la mejora de la calidad de vida.

 

La Alianza Shire también incluye una línea de trabajo de sistematización y difusión de las principales experiencias y aprendizajes que se adquieran durante el proyecto, para ponerlos a disposición de la comunidad humanitaria internacional.

¿Qué tecnologías estáis desarrollando para dar acceso a energía?

Lo primero que realizamos es un diagnóstico en terreno con las personas implicadas (refugiados y comunidades de acogida, organizaciones humanitarias, Gobierno del país de acogida, etc.) para así determinar la mejor solución posible.

En el caso del proyecto que desarrollamos en los campos de refugiados de Shire (Etiopía) estudiamos soluciones para mejorar la gestión de la red eléctrica e iluminación exterior a través luminarias, así como soluciones aisladas mediante Sistemas Fotovoltaicos Domiciliarios (SFD). Los SFD se componen de un panel solar fotovoltaico, de una caja con la batería y el regulador integrados y con puertos para carga de móviles, además de varios puntos de luz.

¿Qué ocurrirá cuando el proyecto finalice?

La alianza tiene la vocación de buscar soluciones tecnológicas de acceso a energía con las siguientes características:

  • Que sean sostenibles a largo plazo;
  • Que puedan adaptarse a otros contextos de crisis humanitaria;
  • Que participen en el proyecto los propios destinatarios.

De esta forma, tratamos de garantizar que, una vez finalizado el proyecto, este quede en manos de la población refugiada y de las comunidades de acogida para su mantenimiento y mejora.

Con respecto al trabajo en la red eléctrica, algunas de las personas formadas en instalación, operación y mantenimiento de la red se vincularán con la compañía eléctrica nacional, con el objetivo de asegurar que habrá técnicos dedicados al mantenimiento en los campos. Además, se implantará un sistema de monitoreo remoto por el que, en caso necesario, los expertos de las empresas españolas podrán asesorar a los técnicos de la EEU para llevar a cabo cualquier operación o reparación.

Por otro lado, el modelo de negocio pensado para el componente solar, se ha diseñado para que los usuarios paguen una cuota por el uso de los SFD. De esta forma, se garantiza que se obtienen los ingresos necesarios para el mantenimiento y la reparación de los SFD. Así, se garantiza la sostenibilidad a largo plazo de los negocios.

 

¿Cuáles son las necesidades más importantes en energía ahora mismo en esos campos?

Servicios comunitarios

Actualmente, la principal provisión de energía para los servicios comunitarios (escuela, hospital, cocinas, etc.) se hace a través de la red eléctrica nacional etíope, pero con muchos cortes de suministro tanto en los campos como en el resto del país, debidos a la calidad de los materiales de la red.

La falta de acceso continuado a la energía para servicios básicos como salud, educación, iluminación exterior, centros comunitarios de alimentación y cocinas comunitarias, reduce las probabilidades de construir vidas más dignas, productivas y fructíferas.

La obtención de leña para cocinar o calentarse, además de ser a menudo una fuente de conflictos entre refugiados y la comunidad local, contribuye a la degradación medioambiental del entorno donde se asientan los campos de refugiados y ha sido prohibida por las autoridades del país. Entre otras opciones, ACNUR ha recurrido a la instalación de cocinas comunitarias conectadas a la red eléctrica, que sirven para que una parte de la población de los campos pueda cocinar con electricidad.

Usos productivos

Por otro lado, en un entorno dinámico como los campos, la provisión de servicio eléctrico es esencial para desarrollar actividades productivas. En este sentido, los negocios que obtienen energía a través de generadores diésel privados tienen un precio muy superior al de la electricidad de la red eléctrica. Por ejemplo, un restaurante que dispone electricidad durante 8 horas al día para varias luces, un altavoz y un frigorífico, tiene que pagar sobre 30 euros al mes (mientras que si estuviera conectado a la red no pagaría más de 5).

Hogares

Finalmente, en las viviendas las necesidades energéticas también son varias. Aparte de para cocinar, como se mencionó previamente, la energía para la iluminación es un factor clave. Actualmente, la iluminación dentro de los refugios se hace a través de linternas o velas. Esto supone un gran coste para las familias. Además, la carga de móviles (completamente necesario para la comunicación con sus familias en el exterior) se realiza en tiendas y también supone un gran coste.

 

¿Contáis con el apoyo del Gobierno de Etiopía para actuar en los campos?

Sí, y además ese apoyo es imprescindible. De hecho, uno de los socios de la Alianza Shire es la Agencia Etíope para Asuntos de Refugiados ARRA. Por otra parte, los campos de refugiados están gestionados por ACNUR en estrecha colaboración con el Gobierno etíope. Cualquier acción que desarrollamos es en coordinación con ellos.

En enero de 2019 el parlamento de Etiopía adoptó una serie de cambios en la ley de refugiados vigente, convirtiéndola en una de las más progresistas de África. Esta nueva legislación garantiza más derechos a la población refugiada, permitiendo la obtención de permisos de trabajo y de conducir, el acceso a la educación primaria, el registro legal de acontecimientos vitales como nacimientos o matrimonios, y facilitar su acceso a servicios financieros nacionales, como cuentas bancarias. No obstante, aún están pendientes de desarrollo las medidas concretas para la aplicación de esta Ley.

¿Por qué habéis decidido actuar en primer lugar en esta zona?

La selección de los campos de refugiados de Shire fue liderada por la Oficina de Acción Humanitaria de la AECID y ACNUR como entidad colaboradora. Para ello se tuvieron en cuenta diferentes criterios como la necesidad energética, la estabilidad de los campos y sus niveles de seguridad, la localización, el contexto, la evolución de las crisis en el momento de la selección y la aceptación por parte de las empresas participantes.

 

Si los campos de refugiados tienen vocación temporal, ¿por qué creáis infraestructura?

Tratamos de que la población refugiada en estos campos tenga un mínimo de calidad de vida, aunque sea durante un tiempo limitado.

Los refugiados en situación prolongada de desplazamiento se cuentan por millones, viviendo a menudo en países de renta baja y media que afrontan sus propios problemas económicos y de desarrollo. Prácticamente 4 de cada 5 refugiados han permanecido en situación de desplazamiento durante al menos cinco años, y uno de cada cinco lleva siendo refugiado desde hace al menos 20 años, muchos, en campos.

Nuestro objetivo es que, mientras dura su situación de desplazamiento forzado, la población refugiada pueda tener una vida digna y disfrutar de los derechos humanos más elementales. En nuestro caso buscamos alcanzar estos objetivos a través de la  mejora del acceso a la energía que, a su vez, permita una correcta provisión de los servicios básicos.

Además, esto está en línea con uno de los objetivos clave del Pacto Mundial sobre los Refugiados: desarrollar la autosuficiencia de las personas refugiadas y dotarlas de las capacidades para desarrollar medios de vida propios, para lo cual el acceso a energía es fundamental.

 

¿Qué es importante destacar de este tipo de proyectos?

Es muy importante resaltar las dinámicas participativas con la población refugiada, de forma que se pueda comprender y responder a sus necesidades y preferencias, para mejorar la sostenibilidad y el impacto de las intervenciones energéticas (y promover un sentido de propiedad sobre las instalaciones por parte de la población refugiada). Se trata de que sean ellos quienes aprendan a mantener estas infraestructuras y hacer un uso de ellas durante un largo tiempo.

 

 

Sobre los campos de refugiados

¿Qué problema existe en Eritrea para que haya tantos refugiados de este país?

Eritrea es uno los países más herméticos del mundo y aislado diplomáticamente. Por ello es difícil contar con información fiable.

La mayoría de la población refugiada de Eritrea afirma que escapan del servicio militar, obligatorio y de duración ilimitada para ambos sexos.

Amnistía Internacional calcula unos 10.000 presos políticos en Eritrea, y se cree que hasta un 10% de la población, de poco más de 6 millones, ha intentado huir del país.

En Eritrea no hay estado de derecho ni Constitución ni libertad de movimientos, asociación o religión. Las detenciones arbitrarias y políticas represivas son habituales.

En julio de 2018 se firmó la paz entre Etiopía y Eritrea, después de estar cerca de 20 años en un estado de guerra constante por un conflicto fronterizo y, en septiembre de 2018 se abrió la frontera entre ambos países.

Este paso positivo no ha supuesto por el momento la reducción del flujo hacia Etiopía de refugiados de Eritrea, donde la situación de derechos humanos no ha cambiado aún y no se prevé el retorno voluntario a corto plazo de eritreos.

Naciones Unidas, a través de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos, cuenta desde 2012 con una relatora especial para dar seguimiento a la situación de DDHH en Eritrea, cuyas acciones e información puede seguirse en este link:

https://www.ohchr.org/EN/countries/AfricaRegion/Pages/ERIndex.aspx

 

¿En qué situación se encuentran las personas refugiadas eritreas en los campos de Shire?

En los campos de refugiados de Shire, al norte de Etiopía y cerca de la frontera con Eritrea, hay alrededor de 72.000 personas refugiadas (Dato de ACNUR. Diciembre de 2018), pero estos datos cambian regularmente por los movimientos de población.

Se ha observado un aumento desde julio de 2018 y el perfil de las llegadas cambia de forma periódica. Hasta ahora eran esencialmente hombres jóvenes que huían del servicio militar obligatorio e indefinido, pero ahora también están llegando mujeres y niños, cuyo principal motivo para abandonar el país es la reunificación familiar.

Ante la falta de oportunidades en los campos, muchos de ellos se aventuran en viajes peligrosos hacia Europa en los que se exponen a grandes peligros que van desde las condiciones infrahumanas en los países por los que transitan, como Libia, a la brutalidad de los traficantes y redes de trata que prometen llevarles a países estables, hasta perder la vida en el intento atravesando el desierto o en el Mediterráneo.

Etiopía se ve expuesto de manera continuada a graves sequías que afectan en conjunto al Cuerno de África, y pueden afectar de manera significativa a los campos.

¿Qué implica para un campo de refugiados no tener acceso a energía?

Son muchas las implicaciones, y no siempre las más evidentes, como tener luz por la noche para leer o poder cargar un móvil. Por ejemplo, la carga de móviles se realiza en tiendas, y tiene un coste muy superior al que tendría si se cargase con la red eléctrica (entre 25 y 50 veces superior).

Sin acceso a energía, la población necesita buscar combustible para cocinar, lo que provoca la deforestación de la zona y conflictos con la población local que compite con los refugiados por los escasos recursos naturales disponibles, además de enfrentarse a penas ante la prohibición de cortar leña. En el área de los campos de Shire, la distancia media a las zonas con leña más cercanas es de unos 5 km, lo que supone recorridos a pie de más de dos horas para la recogida de leña.

También, la energía es esencial para prestar servicios de salud y tratar problemas derivados de la inhalación de gases procedentes de los combustibles. Se estima que, en el mundo, unas 20.000 personas desplazadas forzadas mueren al año de forma prematura por la inhalación de humos contaminantes durante el cocinado.

La pobreza energética es un problema persistente para la población refugiada. Alrededor del 80% de los refugiados y refugiadas que viven en campamentos tienen un acceso mínimo a energía para cocinar, calentar, etc. Y cerca de un 90% no tienen acceso a energía eléctrica.

A nivel de seguridad, la falta de energía restringe la libertad de las mujeres, ya que se exponen a posibles agresiones sexuales o violaciones cuando se mueven en espacios poco iluminados o viajan fuera de los límites de los campos para recolectar leña. Las mujeres y niñas están más seguras si pueden acceder a una fuente de energía más limpia para la iluminación y la cocina.

 

¿Cómo es la relación entre la población refugiada y las comunidades de acogida?

De acuerdo con los datos de ACNUR, cerca del 80% de los refugiados en el mundo vive en países vecinos a los de su origen, en la mayoría de los casos con ingresos bajos o medios donde los habitantes locales sobreviven con serias dificultades. En estos países en vías de desarrollo, donde el estancamiento económico y el desempleo son elevados, y las oportunidades en general son bajas, la competencia por los escasos recursos puede provocar fricciones entre los refugiados y la población local. En este sentido, la comunidad local puede experimentar cierto resentimiento al considerar que los refugiados son unos privilegiados en comparación con la población local más pobre. Por ello, tanto los programas de ACNUR como los de los socios con los que trabaja, procuran beneficiar en los servicios básicos a la población local también

En la Alianza Shire trabajamos desde ese enfoque inclusivo en línea con el Pacto Mundial sobre los Refugiados, que busca brindar mayor apoyo tanto a las personas refugiadas como a las comunidades que los acogen aprovechando sus propios recursos y mejorando servicios y calidad de vida. Los proyectos además buscan beneficiar y promover la coexistencia pacífica entre ambas comunidades.

Desde esa perspectiva inclusiva que busca un empoderamiento mutuo, se permite que la población refugiada pueda auto sostenerse y que contribuyan a la economía local, impulsando el desarrollo de las propias comunidades que los acogen.